Cómo puede adaptarse la ciencia para evaluar mejor el impacto de la tecnología en la salud
La noticia aborda la dificultad que enfrenta la ciencia para ofrecer respuestas claras sobre el impacto de las tecnologías digitales —como redes sociales, móviles o inteligencia artificial— en la salud mental, especialmente entre los jóvenes. Amy Orben y J. Nathan Matias, investigadores de Cambridge y Cornell, publicaron un artículo en *Science* donde proponen acelerar ciertos procesos científicos para obtener resultados más útiles en menos tiempo, sin sacrificar rigor. Entre sus propuestas está incluir datos sobre tecnología en registros oficiales como los de mortalidad o violencia, actuar aunque la evidencia no sea perfecta cuando el riesgo es alto, hacer estudios paralelos para ganar tiempo y crear listas públicas de tecnologías potencialmente perjudiciales para impulsar el desarrollo de alternativas más seguras. Critican la pasividad de las grandes tecnológicas, cuyo modelo de negocio prioriza el beneficio económico sobre la salud pública. Proponen que la comunidad científica lidere un cambio de paradigma, similar al que ocurrió con los productos químicos tóxicos, para prevenir efectos nocivos en lugar de reaccionar cuando ya es demasiado tarde. La pieza enfatiza la necesidad de una ciencia más ágil y conectada con las preocupaciones reales de la sociedad contemporánea.
