Europa afronta un gran retraso frente a China en tecnología y producción de baterías
Europa se encuentra en una posición de clara desventaja frente a China en el ámbito de las baterías para vehículos eléctricos, un componente clave en la transición hacia la movilidad eléctrica. Según el experto alemán Ferdinand Dudenhöffer, director del Centro de Investigación Automotriz de Bochum, el retraso europeo respecto a China en este sector alcanza las dos décadas. Esta brecha no solo es tecnológica, sino también industrial y estratégica.
China ha apostado durante años por una política coordinada de apoyo al coche eléctrico, lo que se refleja en que más de la mitad de los coches vendidos en su mercado son eléctricos puros o híbridos enchufables, frente a menos del 30% en Europa. Además, empresas chinas como CATL y BYD lideran con claridad la producción mundial de baterías, mientras que los fabricantes europeos han perdido peso y algunos proyectos relevantes han fracasado o reducido sus planes.
La dependencia europea es notable: más del 70% de las baterías usadas en coches eléctricos vendidos en Europa proceden de empresas chinas y la importación de materias primas críticas como litio y níquel supera el 80%. A esto se suma que los costes de producción en China son aproximadamente un 30% más bajos y los ciclos de desarrollo un 50% más rápidos.
China también avanza en tecnologías emergentes como las baterías LFP, de estado sólido y de sodio. Ante este panorama, Dudenhöffer plantea que, a corto y medio plazo, la vía más realista para los fabricantes europeos pasa por colaborar con empresas chinas y aprender de su eficiencia, en lugar de buscar una independencia total inmediata.
