El Kondensator-2P, el cañón soviético de 406 mm diseñado para disparar munición nuclear
El Kondensator-2P pesaba aproximadamente 64 toneladas y estaba equipado con un cañón SM-54 de 406 milímetros. Su chasis especial, denominado Objeto 271, aprovechaba componentes del tanque pesado T-10. El proyectil convencional alcanzaba un peso de unos 570 kilogramos y podía recorrer alrededor de 25,6 kilómetros. La complejidad del sistema obligaba a mover prácticamente todo el vehículo para efectuar grandes correcciones laterales de puntería, mientras que la carga se realizaba con el tubo en posición horizontal.
El Ejército soviético pretendía utilizar esta arma contra concentraciones de tropas, aeródromos, centros de mando e infraestructuras estratégicas. En paralelo, los científicos nucleares trabajaban en cargas suficientemente compactas para su empleo en proyectiles de artillería. Aunque se desarrollaron dispositivos nucleares vinculados a estos programas, el proyectil atómico específico para el Kondensator no llegó a incorporarse oficialmente al arsenal soviético.
Las pruebas revelaron importantes problemas técnicos. El potente retroceso desplazaba el vehículo varios metros y provocaba averías, lo que obligó a realizar numerosas modificaciones. Solo se fabricaron cuatro unidades, que desfilaron por la Plaza Roja el 7 de noviembre de 1957 junto a los morteros Oká. Su enorme tamaño llevó a algunos observadores extranjeros a pensar que eran maquetas propagandísticas.
Finalmente, el desarrollo de misiles tácticos, más móviles y con mayor alcance, dejó obsoleta esta solución artillera. En 1960 se abandonaron los trabajos del Kondensator-2P y del Oká, poniendo fin a uno de los proyectos más extraordinarios de la artillería soviética.
