‘Kondensator-2P’, el gigantesco cañón soviético pensado para disparar proyectiles nucleares

El Kondensator-2P, el cañón soviético de 406 mm diseñado para disparar munición nuclear

El Kondensator-2P, el cañón soviético de 406 mm diseñado para disparar munición nuclear

La Unión Soviética desarrolló durante la década de 1950 el 2A3 Kondensator-2P, un gigantesco cañón autopropulsado concebido para emplear proyectiles convencionales y nucleares en el contexto de la Guerra Fría. El proyecto surgió como respuesta a los avances estadounidenses en artillería nuclear y fue autorizado en 1955 por el Consejo de Ministros soviético junto con el desarrollo del mortero 2B1 Oká, de 420 milímetros.

El Kondensator-2P pesaba aproximadamente 64 toneladas y estaba equipado con un cañón SM-54 de 406 milímetros. Su chasis especial, denominado Objeto 271, aprovechaba componentes del tanque pesado T-10. El proyectil convencional alcanzaba un peso de unos 570 kilogramos y podía recorrer alrededor de 25,6 kilómetros. La complejidad del sistema obligaba a mover prácticamente todo el vehículo para efectuar grandes correcciones laterales de puntería, mientras que la carga se realizaba con el tubo en posición horizontal.

El Ejército soviético pretendía utilizar esta arma contra concentraciones de tropas, aeródromos, centros de mando e infraestructuras estratégicas. En paralelo, los científicos nucleares trabajaban en cargas suficientemente compactas para su empleo en proyectiles de artillería. Aunque se desarrollaron dispositivos nucleares vinculados a estos programas, el proyectil atómico específico para el Kondensator no llegó a incorporarse oficialmente al arsenal soviético.

Las pruebas revelaron importantes problemas técnicos. El potente retroceso desplazaba el vehículo varios metros y provocaba averías, lo que obligó a realizar numerosas modificaciones. Solo se fabricaron cuatro unidades, que desfilaron por la Plaza Roja el 7 de noviembre de 1957 junto a los morteros Oká. Su enorme tamaño llevó a algunos observadores extranjeros a pensar que eran maquetas propagandísticas.

Finalmente, el desarrollo de misiles tácticos, más móviles y con mayor alcance, dejó obsoleta esta solución artillera. En 1960 se abandonaron los trabajos del Kondensator-2P y del Oká, poniendo fin a uno de los proyectos más extraordinarios de la artillería soviética.

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