California demuestra que es viable proteger derechos digitales y combatir la desinformación sin frenar la innovación
El artículo de Simona Levi analiza cómo la desinformación en línea no es un problema accidental, sino una estrategia estructural rentable para grandes plataformas digitales. Los sistemas de recomendación crean burbujas de opinión que refuerzan creencias existentes, dificultando la exposición a información diversa. Las investigaciones muestran que empresas como Meta generan miles de millones con anuncios fraudulentos y contenidos engañosos, conscientes de su impacto pero priorizando sus beneficios económicos. Este fenómeno también se extiende a contenidos generados por inteligencia artificial, cuyo etiquetado obligatorio aún no se aplica correctamente, evidenciando decisiones políticas y económicas más que limitaciones técnicas. Frente a la inacción de la Unión Europea, California ha aprobado leyes como la Opt Me Out Act y la Delete Act, que permiten a los usuarios ejercer derechos digitales de manera efectiva, desde rechazar la venta de datos hasta eliminar información de intermediarios de datos. Estas medidas demuestran que es posible regular la desinformación y proteger la privacidad sin obstaculizar la innovación tecnológica. La autora concluye que no se debe culpar a los usuarios, a Internet ni a la IA, sino al poder y los modelos de negocio opacos que perpetúan la desinformación.
