Impactos sociales y ambientales de los centros de datos de IA en México, Chile y España
Microsoft, Amazon y Google están construyendo centros de datos hiperescalares en regiones como Querétaro (México), Santiago de Chile y Aragón (España), impulsados por la creciente demanda de computación para la inteligencia artificial. Este despliegue masivo ha provocado impactos locales significativos, especialmente en recursos naturales como el agua, en zonas ya afectadas por sequías. En Querétaro, comunidades rurales sufren cortes y racionamientos de agua mientras las tecnológicas extraen millones de litros anualmente del acuífero, complicando el acceso para los vecinos. En Santiago, la resistencia vecinal rechaza la instalación de infraestructuras que invaden espacios públicos y amenazan el territorio, en especial alrededor de barrios populares como La Pincoya. En Aragón, la industria tecnológica avanza con expropiaciones y preocupación por la falta de transparencia sobre el uso y control del agua, incluso con denuncias sobre promesas incumplidas y riesgos medioambientales. En todos estos casos, las compañías actúan bajo un manto de opacidad con la connivencia de autoridades locales, mientras las comunidades que conviven con estos proyectos no reciben beneficios significativos y enfrentan crecientes problemas ambientales y sociales.
