Huawei consolida su crecimiento pese a los vetos de Estados Unidos y refuerza su ecosistema tecnológico
Huawei ha demostrado una notable capacidad de adaptación tras casi cinco años de vetos y restricciones impuestos por Estados Unidos. Lejos de frenar su crecimiento, estas medidas han impulsado una estrategia basada en la autosuficiencia tecnológica y el fuerte respaldo del Gobierno chino. En 2025, la compañía registró ingresos de más de 880.000 millones de yuanes, equivalentes a unos 127.000 millones de dólares, su segundo mejor resultado histórico, muy cerca del récord alcanzado en 2020.
Uno de los pilares de este crecimiento ha sido el mercado chino, donde Huawei ha logrado situarse como el mayor vendedor de smartphones, superando incluso a Apple en volumen de ventas, según datos de IDC. Este avance se ha producido a pesar de haber sido excluida del ecosistema Android, lo que obligó a la empresa a desarrollar HarmonyOS. Lejos de ser un simple sustituto, este sistema operativo se ha convertido en un ecosistema completo que integra móviles, relojes inteligentes, tablets y vehículos eléctricos bajo una misma arquitectura. Actualmente, HarmonyOS está presente en más de 100 millones de smartphones, una cifra muy superior a las previsiones que se manejaban tras el inicio de la crisis.
En paralelo, Huawei ha intensificado su apuesta por la inteligencia artificial, duplicando su infraestructura y desarrollando chips propios de la familia Ascend. En colaboración con SMIC y sin acceso a la tecnología EUV de ASML, la empresa ha conseguido avanzar en semiconductores y posicionarse como actor relevante en el entrenamiento de grandes modelos de IA. Esta evolución ha generado preocupación incluso en compañías estadounidenses como Intel, cuyos directivos han advertido de que el bloqueo podría haber tenido un efecto contraproducente.
No obstante, Huawei sigue afrontando desafíos importantes, como su práctica desaparición del mercado europeo de smartphones y la dificultad para disputar el liderazgo del iPhone en la gama alta, incluso dentro de China. Aun así, el mantenimiento de ingresos similares a los de 2020, pese a la pérdida de presencia internacional, evidencia que la estrategia de aislamiento no ha logrado debilitar a la compañía como se pretendía.
