Dubái protege sus depósitos de petróleo de drones mediante grandes estructuras metálicas
La reciente guerra de drones baratos ha obligado a Dubái a replantearse la seguridad de sus instalaciones petrolíferas. A pesar de contar con tecnología avanzada y sistemas antiaéreos sofisticados, los Emiratos Árabes Unidos han comprobado que las defensas tradicionales resultan insuficientes frente a ataques masivos de drones de bajo coste, como los utilizados por Irán. Siguiendo el ejemplo de Rusia en Ucrania, Dubái ha comenzado a instalar enormes estructuras metálicas, conocidas como ‘cope cages’, alrededor de depósitos de combustible y plantas críticas. Estas estructuras no detienen misiles o ataques complejos, pero crean una barrera física que minimiza el impacto de drones suicidas, evitando incendios y daños que podrían paralizar la producción energética durante semanas. La estrategia refleja un cambio doctrinal global: proteger infraestructuras estratégicas de alto valor ya no depende únicamente de sistemas tecnológicos avanzados, sino también de soluciones físicas simples y robustas que puedan resistir ataques precisos y económicos. El Pentágono ha modificado recientemente sus directrices para contemplar medidas similares, reconociendo la eficiencia de estas defensas pasivas frente a la amenaza creciente de UAVs baratos. La medida tomada por Dubái subraya la vulnerabilidad estructural de las instalaciones energéticas frente a ataques económicos y destaca la necesidad de combinar alta tecnología con soluciones físicas básicas para garantizar la seguridad energética.
