Recuerdo de los primeros días de Internet: conexión cara y lenta por teléfono fijo
Hoy en día estamos acostumbrados a tener acceso a Internet ilimitado a través de conexiones de fibra o tarifas móviles. Sin embargo, no siempre fue así. En los primeros días de la red, Internet era un lujo que se conectaba a través de la línea telefónica fija. Para acceder, era necesario realizar una llamada al proveedor, lo que ocasionaba facturas telefónicas elevadas. En este contexto, los usuarios debían pagar tanto por la suscripción al servicio como por las horas de llamada, que, con tarifas de hasta 139 pesetas por hora (aproximadamente 1,5 euros ajustados a la inflación), hacían de la experiencia algo costoso y frustrante. El acceso era lento, con velocidades de conexión que apenas permitían cargar una página web estática. Sin embargo, a pesar de las dificultades, para muchos pioneros de Internet, la red representaba una auténtica revolución. Este artículo rememora aquellos tiempos y reflexiona sobre cómo hemos pasado de un acceso limitado y costoso a una conexión rápida y accesible para todos, destacando los avances y el impacto de la fibra óptica en la actualidad.
