China crea «la peor pesadilla de Starlink»: un arma de microondas de alta potencia (HPM) que puede lanzar ráfagas de energía de 20 gigavatios durante 1 minuto

Investigadores chinos desarrollan un sistema de microondas de alta potencia capaz de interferir satélites en órbita baja
Foto: El Chapuzas Informático

Investigadores chinos desarrollan un sistema de microondas de alta potencia capaz de interferir satélites en órbita baja

Un grupo de investigadores chinos ha desarrollado un sistema experimental de microondas de alta potencia (HPM) diseñado para interferir o deshabilitar satélites en órbita baja, como los que forman parte de la red Starlink de SpaceX. Según la información publicada, el dispositivo sería capaz de emitir ráfagas de energía de hasta 20 gigavatios durante periodos de aproximadamente un minuto, una potencia muy superior al umbral teórico necesario para afectar a sistemas electrónicos sensibles en el espacio.

El sistema, denominado TPG1000C, destaca por su tamaño relativamente compacto en comparación con generaciones anteriores de esta tecnología. Mide unos cuatro metros de longitud y pesa alrededor de cinco toneladas, lo que permitiría su transporte e instalación en plataformas móviles, como vehículos terrestres. Esta reducción de tamaño y peso ha sido posible gracias al uso de un material aislante líquido especial, conocido como Midel 7131, que mejora la gestión térmica y eléctrica, permitiendo pulsos de mayor densidad energética y mayor duración.

La noticia se enmarca en el creciente interés estratégico por las constelaciones de satélites en órbita baja, que se han convertido en infraestructuras clave para comunicaciones civiles, comerciales y potencialmente militares. Starlink, que comenzó a desplegarse en 2019, ha experimentado un crecimiento muy rápido y ya cuenta con millones de usuarios en todo el mundo, ofreciendo conexión a Internet de alta velocidad y baja latencia incluso en zonas remotas.

Aunque el desarrollo de este tipo de sistemas HPM tiene implicaciones evidentes en el ámbito de la seguridad y la geopolítica, la información disponible se refiere a investigación y capacidades técnicas, no a un despliegue operativo ni a un uso real contra satélites. Expertos señalan que la existencia de estas tecnologías subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras espaciales y la necesidad de medidas de protección y resiliencia, pero también advierten de que cualquier uso hostil supondría una escalada grave en el ámbito espacial.

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