Amenazas de muerte y datos privados: esto es lo que le ha ocurrido a la funcionaria que ha querido hacer lo mismo que Sánchez en España

La comisionada australiana que impulsa el veto a redes sociales para menores y sufre una campaña de acoso global
Foto: ElHuffPost

La comisionada australiana que impulsa el veto a redes sociales para menores y sufre una campaña de acoso global

Julie Inman Grant, comisionada de Seguridad Electrónica de Australia, se ha convertido en una figura central del debate internacional sobre la protección de menores en internet tras la entrada en vigor de una ley pionera que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años. La normativa, aplicada desde diciembre y que afecta a plataformas como Instagram, Facebook, YouTube o Snapchat, ha situado a Australia como laboratorio global de una política que el Gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, estudia replicar.

El coste personal para Inman Grant ha sido elevado. La funcionaria ha sufrido amenazas de muerte, campañas masivas de insultos, doxing y acoso coordinado por grupos extremistas, incluidos colectivos neonazis, además de enfrentamientos públicos con figuras influyentes del sector tecnológico como Elon Musk. Tras ordenar la retirada de contenidos violentos en la red X, fue señalada como “comisaria de la censura”, lo que disparó exponencialmente los ataques en su contra, según estudios académicos.

A pesar de ello, Inman Grant defiende la medida como un mal necesario para proteger a los menores en un entorno digital que considera hostil y desregulado. Su enfoque combina restricción temporal, educación digital y desarrollo del pensamiento crítico, utilizando la metáfora del mar: no se trata de prohibir para siempre, sino de enseñar a nadar en aguas peligrosas. La política cuenta con amplio respaldo entre padres australianos, aunque también genera críticas por su impacto potencial en colectivos vulnerables que encuentran en internet espacios de socialización.

Con una trayectoria previa en empresas como Microsoft y Twitter, Inman Grant representa un perfil híbrido entre regulador y conocedora interna del sector tecnológico. Su labor ha reforzado el papel del Estado en la seguridad digital, pero también ha evidenciado la resistencia de las grandes plataformas y los riesgos personales que asumen quienes intentan poner límites al poder de las redes sociales. El debate, ahora, se traslada a otros países que observan con atención el experimento australiano.

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