Un estudio analiza cómo la compra de Twitter por Elon Musk ha influido en el sesgo político de la plataforma
En octubre de 2022, Elon Musk completó la compra de Twitter por 44.000 millones de dólares con el argumento de convertir la red social en un espacio global para la libertad de expresión. Sin embargo, años después, un estudio publicado en la revista Nature cuestiona esa narrativa y apunta a que el objetivo económico no era prioritario. Según el análisis, la transformación de la plataforma —rebautizada como X— ha tenido un impacto significativo en la visibilidad y priorización de determinados contenidos políticos, especialmente aquellos vinculados a posiciones conservadoras.
En el programa “Ministerio de Ciencia y Tecnología” de la Cadena SER, Àngels Barceló, Nuño Domínguez y Jaime García Cantero debatieron sobre las conclusiones del informe. Los tertulianos señalaron que la red social no solo presenta sesgos, sino que actúa como un agente “sesgante”, al amplificar ciertos discursos y relegar otros. Esta dinámica, sostienen, explicaría por qué Musk pagó una cifra tan elevada por una empresa cuya rentabilidad publicitaria no justificaba por sí sola la operación.
El estudio sugiere que la plataforma puede influir en la conversación pública al introducir y reforzar determinados temas, configurando así la agenda política digital. Además, se compara este fenómeno con el funcionamiento de otras plataformas como YouTube, donde los algoritmos tienden a recomendar contenidos cada vez más polarizados.
La conclusión del debate es que las redes sociales se han consolidado como herramientas con capacidad para moldear la opinión pública. Ante este escenario, se plantea la necesidad de una regulación que limite posibles usos partidistas o manipuladores de estos espacios digitales.
