Un error de facturación deja a unos turistas franceses con una factura de 1.200 euros por una carga eléctrica en Madrid
Un matrimonio de jubilados franceses vivió una experiencia muy desagradable tras cargar su coche eléctrico MG4 durante sus vacaciones en Madrid. Tras realizar una carga de 18,88 kWh con su tarjeta Shell entre el 25 y 26 de diciembre, recibieron una factura inicial de 71,77 euros, ya de por sí elevada. No obstante, el verdadero problema surgió cuando días después les llegó una segunda factura, por la misma operación, con un importe de 1.124 euros. Esta nueva factura indicaba erróneamente que el vehículo había estado conectado durante más de doce días, aplicando una tarifa de conexión desproporcionada de más de 900 euros. Los afectados aseguran que durante el horario indicado ni siquiera estaban usando el cargador. Tras intentar reclamar por distintos medios, incluyendo correos electrónicos y cartas certificadas en varios idiomas a la sede de Shell en Ámsterdam, no obtuvieron respuesta. Una llamada al número de emergencias los puso en contacto con un operador en Irlanda, quien reconoció la anormalidad del cobro pero no ofreció una solución efectiva. Hasta la fecha, la pareja no ha recibido ningún reembolso ni explicación. El caso pone en evidencia fallos en el sistema de facturación y atención al cliente de operadores internacionales de carga eléctrica.
