Una postal con un rastreador Bluetooth revela fallos de seguridad en un buque militar neerlandés
Una fragata de defensa aérea neerlandesa, la HNLMS Evertsen, vio comprometida su seguridad operativa tras recibir una postal que contenía un rastreador Bluetooth oculto. El incidente se produjo después de que el propio Ministerio de Defensa de Países Bajos publicara instrucciones para facilitar el envío de correo a bordo, sin prever las implicaciones de seguridad. Un periodista probó este procedimiento introduciendo un dispositivo de seguimiento en una postal, lo que permitió monitorizar la posición del buque durante aproximadamente 24 horas mientras navegaba por el Mediterráneo, desde Creta hacia Chipre.
Este tipo de dispositivos, como los AirTag de Apple o alternativas más económicas, no rastrean directamente largas distancias, sino que dependen de otros dispositivos cercanos (como smartphones) para enviar su ubicación. Aun así, su uso en este contexto plantea un riesgo significativo, ya que puede revelar la posición de activos militares y, potencialmente, de todo un grupo naval.
El rastreador fue detectado durante el proceso de clasificación del correo a bordo y desactivado en menos de un día. Tras el incidente, las autoridades neerlandesas han prohibido las tarjetas electrónicas o con componentes, ya que no se sometían a controles de escaneo como los paquetes.
Este caso no es aislado. Se suma a otros recientes fallos de seguridad, como la publicación de rutas de entrenamiento en aplicaciones deportivas por parte de personal militar francés o la instalación no autorizada de un terminal Starlink en un buque estadounidense. Todos estos ejemplos reflejan cómo tecnologías cotidianas pueden convertirse en vulnerabilidades si no se gestionan adecuadamente.
El incidente pone de relieve la creciente importancia de la seguridad operacional frente a amenazas derivadas del uso de dispositivos conectados y datos abiertos, incluso en contextos aparentemente inofensivos como el envío de correspondencia.
