TSMC refuerza su seguridad ante China y la producción de chips de 2 nm se convierte en prioridad estratégica
TSMC, el mayor fabricante de semiconductores del mundo, ha tomado una decisión crucial para su futuro: excluir equipos de empresas chinas en sus fábricas de semiconductores de 2 nanómetros, lo que va más allá de una simple medida industrial y se adentra en el terreno de la seguridad nacional. Ante el avance de la ley Chip EQUIP Act en EE. UU., que prohibirá a las empresas subsidiadas utilizar herramientas de compañías chinas, el gigante taiwanés se alinea con las exigencias de Washington. La producción de chips de 2 nm, que serán clave en áreas como la inteligencia artificial, supercomputación y sistemas militares, no puede depender de equipos que supongan riesgos de seguridad. Además, TSMC ha iniciado una auditoría de proveedores taiwaneses, evaluando sus vínculos con China y ajustando su cadena de suministro para alinearse con EE. UU., Japón y Europa. Este movimiento tiene implicaciones para la geopolítica tecnológica, ya que podría aumentar la fragmentación entre los bloques tecnológico de Occidente y China, lo que afectaría la cooperación y los estándares globales.
