Cómo la inversión de Apple en China contribuyó al auge de su industria tecnológica y del coche eléctrico
Durante las últimas dos décadas, Apple ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo industrial de China, más allá de su intención inicial de aprovechar costos laborales bajos. Según Patrick McGee, ex corresponsal del Financial Times, la relación entre Apple y China, iniciada con la producción del iMac G4 en los años 2000, transformó radicalmente el panorama tecnológico chino. Apple invirtió miles de millones en formación, maquinaria y utillaje, capacitando a más de 28 millones de trabajadores en procesos de alta precisión. Este proceso no solo fortaleció a proveedores chinos, sino que creó una base tecnológica que permitió la diversificación hacia sectores como el de los smartphones, los dispositivos electrónicos y, más recientemente, los vehículos eléctricos. Empresas como Huawei, Xiaomi e incluso BYD se han beneficiado del conocimiento técnico generado por estas colaboraciones. A pesar de las tensiones diplomáticas y reveses comerciales como el Consumer Day de 2013, Apple supo adaptarse para mantener su presencia en el mercado chino. En paralelo, China aprovechó estas inversiones como parte de una estrategia estatal de crecimiento tecnológico, sentando las bases de su actual liderazgo industrial. Hoy, fabricantes chinos dominan buena parte del mercado global de tecnología y vehículos eléctricos gracias, en parte, a la influencia de Apple.
