Un nuevo accidente del F-35 pone en duda su fiabilidad debido a fallas tecnológicas y mantenimiento defectuoso
Un F-35A de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrelló en Alaska a finales de enero debido a un fallo del software y un error en los sensores del avión, lo que llevó a la activación del modo ‘on-ground’ mientras aún estaba en vuelo. Aunque el piloto logró eyectarse y sobrevivir, el avión, con un valor de casi 200 millones de dólares, quedó destruido. Este incidente se suma a una lista creciente de accidentes que involucran al F-35 desde 2018, generando preocupaciones sobre su fiabilidad y los costos de mantenimiento, que superan los 1,5 billones de dólares. En el accidente de Alaska, los problemas técnicos fueron agravados por fallas en el mantenimiento del fluido hidráulico y el almacenamiento incorrecto de este. La empresa Lockheed Martin había advertido sobre posibles fallos en los sensores de peso en condiciones de temperaturas extremas, pero las alertas no fueron suficientemente atendidas. Esta serie de fallos cuestiona la automatización avanzada del avión y plantea interrogantes sobre el equilibrio entre el control humano y el software, especialmente en climas extremos. Con este incidente, el F-35 sigue siendo objeto de debate tanto para el Pentágono como para los países que ya operan el modelo.
