Los grandes líderes tecnológicos limitan el uso de pantallas y redes sociales a sus propios hijos
Varios de los empresarios más influyentes del sector tecnológico reconocen públicamente que imponen fuertes restricciones al uso de pantallas y redes sociales a sus hijos, a pesar de haber construido su fortuna gracias a esos mismos productos. Casos como el de , que permite solo una hora y media semanal de pantallas a sus hijos pequeños, han sorprendido incluso a audiencias acostumbradas al discurso proinnovación de Silicon Valley.
La actitud no es nueva. Ya en 2010, afirmó que en su casa se limitaba estrictamente el uso de dispositivos como el iPad. Con la expansión de las redes sociales y del vídeo de formato corto, esta postura se ha reforzado. Ejecutivos y fundadores temen que el consumo constante de contenidos breves afecte a la capacidad de atención y al desarrollo cognitivo de los menores.
Otros referentes del sector, como o , también han reconocido haber impuesto normas claras: retrasar la entrega del primer móvil, prohibir teléfonos en la mesa o admitir que la falta de límites fue un error. Estas decisiones coinciden con estudios científicos recientes que relacionan el uso intensivo de vídeos cortos con un peor rendimiento cognitivo y un deterioro de la salud mental.
Mientras tanto, crece la presión social y política contra el impacto de las redes en los menores. Países como Australia o Malasia ya han prohibido su uso a adolescentes, y otros estudian medidas similares. El contraste entre el discurso público de las grandes tecnológicas y las prácticas privadas de sus líderes alimenta el debate sobre la responsabilidad real del sector en la protección de la infancia.
