Peter Thiel, el inversor de Silicon Valley que desafía la democracia y aspira a limitar el poder de los Estados
El empresario también ha ganado notoriedad por sus intervenciones sobre el anticristo, el Armagedón y el papel de la inteligencia artificial. En varias conferencias ha presentado la regulación tecnológica como una posible amenaza para el desarrollo de la humanidad, recurriendo a argumentos religiosos para cuestionar a quienes pretenden limitar el poder de las grandes compañías. Sus críticos consideran que estas ideas alimentan una visión autoritaria de la sociedad, basada en el liderazgo de una élite de empresarios y visionarios en lugar de en los principios democráticos.
La influencia de Thiel no se limita al terreno ideológico. Es uno de los fundadores de Palantir, una empresa especializada en analizar grandes volúmenes de datos para identificar patrones y vulnerabilidades, cuyos servicios utilizan organismos gubernamentales de distintos países. También creó Founders Fund, una firma de capital riesgo que ha invertido en compañías como SpaceX, Anduril, OpenAI y otras empresas relacionadas con la defensa, la vigilancia y la tecnología. Esta actividad contrasta con su discurso contrario a la intervención estatal, ya que varias de estas compañías reciben importantes contratos públicos.
Nacido en Alemania en 1967 y criado en Estados Unidos, Thiel desarrolló su pensamiento a partir de autores como Ayn Rand, René Girard, Leo Strauss y Carl Schmitt. Sus planteamientos combinan el rechazo a la democracia liberal con la defensa de las élites y de los monopolios empresariales. En su libro *De cero a uno*, sostiene que la innovación consiste en crear mercados nuevos y alcanzar posiciones dominantes, en lugar de limitarse a competir en sectores existentes.
Tras vender PayPal a eBay en 2002, consolidó su posición como inversor tecnológico con una apuesta temprana por Facebook y la creación de nuevos fondos de inversión. En los últimos años también ha estrechado vínculos con el Gobierno de Javier Milei en Argentina y ha explorado proyectos de ciudades autónomas, concebidas para funcionar con una amplia independencia respecto a las administraciones tradicionales. Su trayectoria refleja la creciente conexión entre las grandes fortunas tecnológicas, la política conservadora y los proyectos que pretenden transformar las estructuras del Estado.
