La UE necesita reducir su dependencia tecnológica de EE. UU. y diversificar sus alianzas
En un momento de creciente tensión geopolítica, la Unión Europea afronta una profunda dependencia de infraestructuras tecnológicas y servicios digitales de Estados Unidos, algo que expertos y actores políticos consideran insostenible. Aunque la UE reconoce que un aislamiento total no es viable, debe promover inversiones estratégicas y fomentar una soberanía digital equilibrada. Se están impulsando iniciativas para mapear zonas críticas (chips, nube, software, cables submarinos) y desarrollar alternativas europeas, como el proyecto “Eurostack” o las denominadas gigafactorías de inteligencia artificial, con planes de inversión de decenas de miles de millones de euros. Al mismo tiempo, eurodiputados exigen cambios para que la contratación pública favorezca empresas europeas, y la industria tecnológica presiona para que la normativa digital se complemente con fondos y políticas industriales. También se refuerzan la regulación con leyes como DMA y DSA y se discute una estrategia de “autonomía abierta”: cooperar con socios de bajo riesgo como Japón, Corea o India, pero reducir la dependencia de actores dominantes. En este tránsito, la UE busca equilibrar seguridad, competitividad e innovación sin romper la cooperación transatlántica.
