Las nuevas tecnologías, claves en la guerra moderna y el control geopolítico
Las grandes empresas tecnológicas, principalmente estadounidenses, han emergido como actores cruciales en la guerra moderna, desempeñando un papel fundamental en las estrategias militares. Estas empresas, como Microsoft y los servicios de Starlink, han influido en el curso de conflictos recientes, como la invasión rusa a Ucrania y los ataques contra Hezbollah en Líbano. La dependencia de tecnologías como la radiofrecuencia y los dispositivos conectados, especialmente los móviles con baterías de litio, ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades de estas herramientas, que pueden ser utilizadas con fines militares. Los ataques electrónicos y la manipulación de las cadenas de suministro industrial son parte de una estrategia más amplia que implica no solo el control militar, sino también la creación de una red de vigilancia global que puede activarse a distancia. El uso de tecnologías de comunicación cada vez más sofisticadas, como el internet de las cosas (IoT), plantea una amenaza a la seguridad personal y colectiva. A medida que el mundo se conecta más, aumenta el riesgo de ataques tecnológicos, los cuales van desde sabotajes en sistemas de armas hasta la destrucción de la confianza en las grandes corporaciones tecnológicas. La guerra tecnológica, por tanto, es una amenaza latente para la estabilidad global.
