Intel enfrenta una transformación histórica que marca el fin de un modelo tecnológico dominante
Intel ha experimentado una pérdida alarmante en su valor de mercado en los últimos diez años. Mientras que en 2015 la capitalización de Intel era casi nueve veces mayor que la de NVIDIA, hoy la compañía de chips gráficos supera a Intel en 41 veces su valor. La razón detrás de este cambio radica en la transición de la tecnología: la especialización en GPUs de NVIDIA, aprovechada primero por el minado de criptomonedas y luego por la inteligencia artificial, contrastando con la ineficaz respuesta de Intel ante la era móvil y su falta de avances en IA. Intel también ha sido superada por competidores como AMD, Qualcomm y Texas Instruments, y su influencia en el mercado de semiconductores ha disminuido drásticamente. La compañía ahora está externalizando el 30% de su producción, un giro inesperado para una empresa que antaño se enorgullecía de su integración vertical. A pesar de los esfuerzos por cambiar el rumbo con la inteligencia artificial Edge, Intel se enfrenta a la dura realidad de que llega tarde a las grandes batallas tecnológicas del siglo XXI. El anuncio de despidos masivos y la creciente dependencia de China son indicativos de su difícil situación. Si el proceso 18A no tiene éxito, Intel podría quedar fuera de la competencia con TSMC, su principal rival de fabricación avanzada.
