Jaguar Land Rover paraliza producción casi un mes por grave ciberataque y recibe ayuda estatal
Jaguar Land Rover se vio obligada a detener la mayoría de sus sistemas el 31 de agosto para frenar un ciberataque que paralizó sus fábricas en el Reino Unido y centros internacionales como Eslovaquia, Brasil e India. La interrupción, inicialmente prevista para pocos días, se prolongó casi un mes, afectando el diseño, la gestión, logística y ventas, obligando a operar manualmente en varios procesos. La crisis también impactó a cientos de proveedores y puso en riesgo empresas más pequeñas de la cadena de suministro. Aunque la investigación forense sigue abierta, todo indica que fue un ataque de ransomware perpetrado por un grupo llamado “Scattered Lapsus$ Hunters”, vinculado a otros colectivos con historial en ataques informáticos. El gobierno británico intervino para contener el daño con una garantía de préstamos por 1.500 millones de libras, acompañada de una línea de financiación propia de Jaguar por 2.000 millones. El coste semanal estimado supera los 50 millones de libras y se cambió la perspectiva financiera de la empresa a negativa. La situación ha evidenciado la fragilidad de la seguridad en la industria automotriz y la necesidad de revisar estrategias para minimizar futuros ataques cibernéticos.
