Hace 30 años, instalar Windows 95 era tan difícil que Microsoft optó por una medida que nunca más volvió a repetir

La compleja instalación de Windows 95 y la solución única de Microsoft
Foto: xataka.com.mx

La compleja instalación de Windows 95 y la solución única de Microsoft

Hace 30 años, Windows 95 representó un hito en la historia de los sistemas operativos, introduciendo elementos como la barra de tareas y el menú de inicio. Sin embargo, su instalación era notoriamente compleja. Para minimizar la cantidad de código necesario, Microsoft optó por una estrategia inusual: utilizar tres interfaces diferentes durante el proceso. La instalación comenzaba en MS-DOS, requiriendo la preparación del entorno antes de acceder a la interfaz gráfica. Posteriormente, se instalaba una versión mínima de Windows 3.1 para soportar la parte de 16 bits del instalador. Desde allí, se lanzaba el asistente de instalación GUI de 16 bits, que era la piedra angular del proceso. Esta aplicación se encargaba de recopilar datos de configuración, detectar el hardware y seleccionar los controladores adecuados. Finalmente, la tercera etapa involucraba una aplicación Win32 genuina para instalar impresoras y configurar otros periféricos. Este método permitía que el instalador se ejecutara en diversos entornos y realizara tareas específicas en cada uno, incluso reparando instalaciones dañadas. A pesar de su complejidad, Windows 95 fue un éxito rotundo, vendiendo siete millones de copias en las primeras cinco semanas y consolidando el dominio de Microsoft en la informática personal. Sin embargo, también generó un entorno vulnerable al desarrollo de virus. La peculiar estrategia de instalación de Windows 95, con su transición entre MS-DOS, Windows 3.1 y la GUI de Windows 95, es un testimonio de los desafíos técnicos de la época y la ingeniosa solución adoptada por Microsoft, una medida que nunca repitieron.

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