Francia acelera el desarrollo del Rafale F5 y planea un nuevo caza ACF tras el colapso del FCAS

Francia impulsa el Rafale F5 y prepara su caza de sexta generación tras la ruptura del programa FCAS

Francia impulsa el Rafale F5 y prepara su caza de sexta generación tras la ruptura del programa FCAS

Francia está reorganizando sus planes de aviación militar tras la ruptura del programa FCAS, desarrollado conjuntamente con Alemania y España para crear un sistema aéreo de combate de nueva generación. París pretende acelerar la modernización del Rafale y avanzar en el desarrollo de un futuro caza propio, denominado ACF (avión de combate del futuro), aunque el calendario dependerá de la financiación y de las decisiones presupuestarias de los próximos años.

El programa Rafale F5, conocido como Super Rafale, incorporará mejoras en inteligencia artificial, sistemas optrónicos, propulsión y armamento. Entre sus capacidades previstas figura un nuevo misil hipersónico con capacidad nuclear. El proyecto también apuesta por la cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas, con la futura integración de drones de combate colaborativos. Dassault ya ha iniciado pruebas de vuelo de dos algoritmos de inteligencia artificial en el Rafale, uno de ellos desarrollado por Harmattan AI. Además, el proyecto HypAIRion utiliza dos Mirage 2000 como plataformas de experimentación. El primer vuelo de un Rafale acompañado por un dron está previsto para 2028.

Francia contempla destinar cerca de 628 millones de euros al Rafale F5 en 2027, dentro de un programa que podría recibir pedidos por valor de hasta 3.000 millones. El país también estima que necesitará al menos 230 Rafale para 2035, frente a los aproximadamente 170 actuales, por lo que este modelo seguirá siendo fundamental para su aviación de combate durante las próximas décadas.

En paralelo, París quiere iniciar en 2027 la fase preparatoria del primer vuelo del prototipo ACF, cuyo estreno podría producirse en 2031 o 2032. El desarrollo de la versión operativa comenzaría en 2029. Francia asegura que los fondos invertidos en el FCAS se han redirigido al nuevo programa, que también incluye trabajos sobre el motor Turenne 2.

Aunque Francia pretende conservar el control del proyecto, está abierta a incorporar socios internacionales para compartir costes y capacidades tecnológicas. India mantiene conversaciones exploratorias y Suecia, a través de Saab, aparece como otro posible colaborador. Mientras tanto, España parece orientarse hacia otras opciones y Alemania continúa evaluando sus alternativas, entre ellas una posible participación en el programa GCAP, impulsado por Reino Unido, Japón e Italia. La principal incógnita es si Francia podrá mantener sus ambiciosos objetivos tecnológicos y plazos sin la cooperación industrial y financiera de sus antiguos socios.

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