Europa apuesta por Linux y el software libre para reducir su dependencia tecnológica de EE. UU.
En un contexto de creciente preocupación por la soberanía digital, varios gobiernos europeos han comenzado a tomar medidas para reducir su dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses. En Alemania, el estado de Schleswig-Holstein ha anunciado que en menos de tres meses ningún funcionario utilizará software de Microsoft, adoptando alternativas como Linux y LibreOffice. De forma similar, Dinamarca ha decidido abandonar Microsoft Office en favor de LibreOffice, buscando evitar los riesgos económicos y políticos de depender de proveedores estadounidenses. La Comisión Europea, por su parte, está impulsando la creación de EU OS, un sistema operativo basado en Linux, como alternativa a Windows en la administración pública. Estas iniciativas responden a la necesidad de controlar los datos, proteger la infraestructura digital y reducir la influencia de actores externos en la toma de decisiones tecnológicas. Aunque España aún no se ha sumado plenamente a este movimiento, el interés por el software libre sigue siendo relevante en el país, especialmente a través de iniciativas autonómicas. A pesar de los desafíos técnicos y políticos, Europa parece estar encaminándose hacia un futuro digital más soberano, con Linux como base fundamental para lograrlo.
