El uso prolongado de pantallas en la infancia se asocia con más problemas emocionales y dependencia posterior
Un amplio estudio internacional, que revisa datos de casi 300.000 niños menores de 10 años, ha encontrado pruebas sólidas de que el uso excesivo de pantallas en la infancia está vinculado a un aumento de los problemas emocionales y a una mayor dependencia de estos dispositivos con el tiempo. El análisis, que incluye 117 investigaciones longitudinales, revela que los niños que pasan más tiempo frente a pantallas a los 5 años presentan más dificultades emocionales a los 7, como ansiedad, tristeza, baja autoestima y problemas de conducta. El estudio subraya que el uso excesivo de pantallas puede ser tanto un síntoma como un agravante de los problemas emocionales, generando un círculo vicioso: los niños con dificultades tienden a refugiarse en las pantallas, lo que a su vez puede aumentar su aislamiento y malestar. Aunque el estudio no se centra en redes sociales ni móviles —más comunes a partir de los 12-13 años—, sí detecta que los videojuegos son especialmente problemáticos antes de los 10 años, afectando más a los varones en esa franja de edad. Los autores advierten que limitar el tiempo de pantalla no es suficiente: es fundamental comprender y abordar las causas emocionales subyacentes del uso excesivo de dispositivos.
