Cómo están los países migrando hacia la criptografía poscuántica ante el avance de la computación cuántica
La noticia analiza el estado global de la transición hacia la criptografía poscuántica, impulsada por el avance acelerado de la computación cuántica y el riesgo del llamado ‘Q-Day’, el momento en que los sistemas actuales de cifrado podrían quedar obsoletos. El aumento de la inversión en tecnologías cuánticas, que se ha multiplicado por más de seis en un año, ha reducido los plazos estimados para esta transición y ha intensificado la preocupación por el modelo de ataque ‘harvest now, decrypt later’, donde los datos se recopilan hoy para ser descifrados en el futuro cuando la tecnología lo permita.
El informe detalla cómo distintos países están abordando esta migración de forma desigual. Estados Unidos ha establecido un mandato federal para completar la adopción de criptografía resistente a la computación cuántica antes de 2030, con apoyo del NIST, la NSA y la CISA. La Unión Europea sigue un enfoque por fases, priorizando sectores críticos como energía, sanidad o finanzas para 2030, y ampliando la transición al resto de sectores hasta 2035. China, por su parte, desarrolla estándares propios de cifrado poscuántico fuera del marco del NIST y apuesta además por redes de distribución cuántica de claves (QKD), creando un ecosistema tecnológico paralelo.
Otros países como Japón, Corea del Sur y Reino Unido también han definido hojas de ruta que sitúan la migración completa entre 2031 y 2035, combinando criptografía poscuántica y tecnologías cuánticas de comunicaciones seguras. A pesar de las diferencias, existe un patrón común: la prioridad se centra en proteger datos de larga duración antes de 2030.
El texto concluye que la transición no es solo tecnológica, sino también estratégica y geopolítica, ya que la fragmentación de estándares entre bloques como el liderado por EE. UU. y el de China podría generar ecosistemas incompatibles. Organizaciones como Apple ya han comenzado a implementar protocolos poscuánticos en productos reales, anticipando un cambio que ya no es futuro, sino presente en fase temprana.
