China adquiere iRobot y consolida su dominio en el mercado de tecnología occidental
La reciente quiebra de iRobot y su compra por el fabricante chino Picea evidencia una tendencia clara en la industria tecnológica global: las empresas occidentales desarrollan innovaciones mientras que China perfecciona y termina controlando los mercados. iRobot, fundada en 1990 por investigadores del MIT, fue pionera en robótica doméstica y vendió 50 millones de unidades de Roomba, llegando a valer 3.500 millones de dólares en 2021. Hoy, tras acumular deuda, su valor se reduce a 140 millones y pasa a manos de Picea. Este fenómeno no se limita a las aspiradoras: marcas como Volvo, Motorola, Segway, IBM PC y GE Appliances también han terminado bajo propiedad china. Europa ha intentado frenar algunas adquisiciones, como la compra de iRobot por Amazon, pero estas medidas han tenido resultados contraproducentes, ya que la tecnología termina igualmente en manos chinas. La diferencia clave reside en que las empresas occidentales asumen elevados costes de I+D, mientras que las chinas aprovechan esta innovación sin asumir los mismos riesgos y con un fuerte apoyo estatal, acceso a un gran mercado doméstico y menor regulación competitiva. En consecuencia, Occidente pierde la propiedad de su innovación, aunque mantiene la marca, consolidando la influencia tecnológica de China a nivel global.
