Australia activa el veto a redes sociales para menores de 16 y enfrenta sus primeros desafíos
Australia ha puesto en marcha una de las regulaciones más restrictivas del mundo en materia de redes sociales para adolescentes: desde este miércoles, las plataformas como Instagram, TikTok, Snapchat, YouTube, Facebook o X tienen prohibido permitir el acceso a menores de 16 años. La norma obliga a las empresas tecnológicas a verificar la edad de los usuarios y a suspender las cuentas que no cumplan ese requisito, bajo amenaza de multas de hasta 30 millones de euros. El primer ministro, Anthony Albanese, ha defendido la medida como un cambio cultural profundo destinado a proteger a los jóvenes de la presión constante de notificaciones, algoritmos y vídeos cortos diseñados para generar adicción. Aunque el Gobierno reconoce que la aplicación no será perfecta, celebra que el proceso ya esté en marcha. En las escuelas, el ambiente ha sido mixto: algunos adolescentes ven la situación como una oportunidad para desengancharse del flujo interminable de contenidos, mientras otros ya presumen de haber encontrado grietas para saltarse la verificación mediante VPN o trucos técnicos. Al mismo tiempo, activistas y figuras políticas libertarias han impulsado una demanda ante la Corte Suprema alegando vulneración de los derechos de comunicación política de los menores. A pesar de que el 77% de la población apoyó la medida en encuestas previas, el desarrollo de las próximas semanas será clave para comprobar la eficacia real del veto en un contexto donde el 95% de adolescentes entre 13 y 15 años usaba redes sociales de forma habitual. La iniciativa australiana se convierte así en un ensayo internacional sobre el equilibrio entre protección digital y libertad de acceso.
