‘Deepfakes’ para suplantar a trabajadores y robos en el cine: así crece el cibercrimen como fuente de ingresos de Corea del Norte

Cómo Corea del Norte usa el cibercrimen, los deepfakes y el robo de criptomonedas para financiar su régimen

Cómo Corea del Norte usa el cibercrimen, los deepfakes y el robo de criptomonedas para financiar su régimen

Corea del Norte ha convertido el cibercrimen en una de sus principales fuentes de ingresos ante las duras sanciones internacionales, según analistas e informes de empresas de ciberseguridad. Los incidentes vinculados a grupos de hackers patrocinados por el régimen aumentaron un 130 % en 2025 respecto al año anterior, dentro de una estructura cada vez más compleja y especializada. Entre los golpes más sonados figura el robo de 1.460 millones de dólares en criptomonedas a la plataforma Bybit, considerado el mayor atraco cibernético conocido hasta la fecha, además de otros robos multimillonarios atribuidos al grupo Lazarus.

A diferencia de otros estados que emplean a hackers sobre todo para operaciones de espionaje, Pyongyang utiliza equipos como Lazarus para recaudar dinero en lugar de centrarse en la inteligencia. El régimen habría apostado hace años por estas actividades delictivas para financiar proyectos militares ambiciosos, como nuevos destructores, submarinos de propulsión nuclear y satélites de reconocimiento. En paralelo, se ha detectado la infiltración de trabajadores norcoreanos en empresas estratégicas occidentales, tanto para ganar sueldos como para robar secretos industriales.

La novedad más alarmante es el uso de inteligencia artificial generativa y vídeos deepfake para perfeccionar estas infiltraciones. Los agentes norcoreanos crean identidades falsas, currículums con IA y perfiles en plataformas como LinkedIn o GitHub, y recurren a ‘laptop farms’ en Estados Unidos para obtener direcciones IP locales y burlar controles de ubicación. Con deepfakes, logran pasar entrevistas de vídeo a distancia y se hacen pasar por ejecutivos en llamadas de Zoom para persuadir a empleados de que descarguen software malicioso, lo que multiplica la escala y el realismo de sus ataques. CrowdStrike y Cloudflare señalan también la aparición de nuevas facciones dentro de Lazarus, con especialización en criptomonedas y en espionaje, coordinadas mediante infraestructuras y herramientas compartidas.

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