China da un gran paso hacia la energía nuclear limpia y casi ilimitada con su reactor de torio
Científicos chinos han logrado un avance crucial en la producción de energía limpia y prácticamente infinita. En el desierto de Gobi, el Instituto de Física Aplicada de Shanghái ha demostrado con éxito la conversión de torio en uranio dentro de un reactor experimental de sales fundidas, una tecnología abandonada por Estados Unidos en la década de 1960. Esta innovadora técnica no solo ofrece una fuente de energía más segura y sostenible, sino que también resuelve algunos de los problemas más graves de los reactores nucleares tradicionales, como la generación de residuos radiactivos a largo plazo. A diferencia de los reactores de uranio convencionales, el reactor de torio funciona a presión atmosférica y su diseño permite una mayor eficiencia en la conversión del combustible, aprovechando más del 99% de su energía. Además, la tecnología tiene un sistema de seguridad pasiva que elimina el riesgo de explosiones, como las que ocurrieron en Chernóbil. China, que consume más carbón que cualquier otro país, ve esta tecnología como una oportunidad para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y lograr sus objetivos de neutralidad de carbono. Este avance podría tener implicaciones globales si se logra implementar comercialmente, ofreciendo una solución al cambio climático y una fuente de energía abundante y segura.
