Irán ejecuta un apagón total de internet para frenar las protestas
El Gobierno de Irán ha ejecutado un apagón total de internet desde el 8 de enero de 2026 con el objetivo de contener las protestas sociales que estallaron en diciembre por la grave crisis económica y la devaluación de la moneda. Este corte dejó desconectados a unos 85 millones de ciudadanos, afectando no solo el acceso a la web, sino también las líneas telefónicas y las redes móviles. Según la organización NetBlocks, el 99% del tráfico de internet del país se interrumpió durante las primeras horas del apagón. Lo más inusual de esta medida ha sido la decisión del régimen de bloquear también señales GPS y obstaculizar el acceso a la red de satélites Starlink, utilizada anteriormente por algunos iraníes para mantener comunicación con el exterior. Se calcula que entre 40.000 y 50.000 personas contaban con acceso a este servicio, que ahora sufre pérdidas de conexión de hasta el 80% debido a interferencias deliberadas. Técnicamente, el apagón se ejecutó controlando el sistema BGP (Border Gateway Protocol), el mecanismo que permite a las redes intercambiar rutas de datos. Con una infraestructura estatal y centralizada, el Gobierno iraní puede suprimir fácilmente las rutas de conexión, lo que hace que el país “desaparezca” del mapa digital mundial. Este episodio supone el tercer gran apagón de internet en Irán tras los ocurridos en 2019 y 2022, y se enmarca en una tendencia global alarmante: en 2024 se registraron 296 apagones en 54 países, con India, Myanmar y Pakistán liderando los casos. Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian que estas prácticas violan los derechos humanos al aislar a la población y ocultar posibles abusos del poder. Aunque la presión internacional ha crecido, las sanciones efectivas contra los gobiernos responsables siguen siendo excepcionales.
