Un análisis técnico revela por qué Windows 11 es más lento que Windows 10 en tareas básicas
Desde su lanzamiento, Windows 11 ha recibido críticas por ser más lento que Windows 10, especialmente en tareas cotidianas como abrir menús contextuales o el Administrador de tareas, incluso en equipos modernos. Un análisis reciente ha identificado las causas técnicas de esta lentitud, que van más allá de las animaciones visuales. El estudio señala como principales responsables a dos tecnologías implementadas por Microsoft: las XML Islands y el lenguaje de marcado XAML. Estas herramientas, diseñadas para facilitar la creación de interfaces modernas y separar la lógica del diseño, introducen una mayor complejidad en el renderizado de la interfaz, lo que resulta en una experiencia menos fluida. Aunque la aceleración por hardware mediante GPU debería mejorar el rendimiento, en la práctica muchas tareas simples no aprovechan este recurso y, además, el sistema prioriza el ahorro energético utilizando la gráfica integrada, lo que reduce aún más la velocidad. El propio Administrador de tareas de Windows 11, que utiliza XAML, requiere más ciclos de renderizado que en versiones anteriores. Comparaciones directas muestran que el menú contextual clásico es mucho más rápido y consume menos recursos que el nuevo menú moderno. En conclusión, la apuesta de Microsoft por una interfaz visual más coherente y moderna ha supuesto un sacrificio en fluidez y rendimiento, reabriendo el debate sobre la importancia de la optimización frente a la innovación estética.
