La energía eléctrica: el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial y quién asumirá los costes
La industria tecnológica está enfrentando un desafío crítico: el aumento exponencial de la demanda energética necesaria para alimentar los centros de datos que impulsan la inteligencia artificial. Según un análisis reciente, las empresas tecnológicas como Amazon y Google han firmado acuerdos de 20 años para obtener electricidad nuclear de plantas existentes, sin construir nuevas reactores. Estos acuerdos, que implican la generación adicional de capacidad eléctrica en reactores ya operativos, reflejan una estrategia de compra de suministro en lugar de reducir la demanda. La eficiencia en el consumo energético no ha logrado disminuir el consumo total, ya que cada avance se ha utilizado para expandir el alcance de los modelos de IA, siguiendo una tendencia histórica observada por William Jevons en el siglo XIX. La demanda global de centros de datos se duplicará para 2030, según la Agencia Internacional de Energía. En el sistema eléctrico estadounidense, los costes de capacidad para centros de datos han alcanzado el límite regulador, con un impacto directo en los consumidores finales. La tarifa de capacidad en el mercado PJM, que abarca 13 estados, ha aumentado significativamente, con los centros de datos contribuyendo a casi $29.4 mil millones en costes de capacidad en las últimas cuatro subastas. Los hogares podrían enfrentar un aumento de $70 mensuales en sus facturas eléctricas para 2028. Este problema ha generado una reacción política, con estados como Virginia, Ohio e Illinois implementando medidas para gestionar el impacto. El artículo señala que los países del Golfo, como Qatar, Abu Dhabi y Arabia Saudita, están planificando expansiones masivas de infraestructura de IA, pero deben considerar cuidadosamente los costes y oportunidades perdidas al asignar recursos energéticos a esta tecnología. La cuestión central es quién asumirá los costes a largo plazo de la infraestructura energética necesaria para sostener la IA, un tema que afectará a la sostenibilidad económica y a la distribución de costes en la sociedad.
