La subida de precios de RAM y SSD frena la venta de placas base y procesadores
El mercado del hardware para PC atraviesa una desaceleración generalizada que ya no afecta solo a componentes como la memoria RAM y los SSD, sino también a placas base y procesadores. Aunque estos últimos mantienen un buen nivel de stock, su demanda cae debido a un efecto arrastre: la mayoría de usuarios no adquiere piezas sueltas, sino que opta por montar o actualizar el equipo completo. Cuando elementos clave como la RAM o el almacenamiento aumentan significativamente de precio o reducen su disponibilidad, el coste total de montar un PC se dispara, lo que lleva a muchos consumidores a posponer la compra.
Este fenómeno se ve agravado por un contexto reciente en el que muchos usuarios ya renovaron sus equipos, reduciendo la urgencia de nuevas actualizaciones. Así, cualquier incremento de precios tiene un impacto mayor en la decisión de compra. Además, la creciente demanda de memoria por parte de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial está absorbiendo gran parte de la producción, limitando la oferta para el mercado doméstico y contribuyendo al encarecimiento.
Como resultado, incluso componentes que no han subido de precio de forma significativa, como CPUs y placas base, ven reducidas sus ventas. De hecho, en algunos casos presentan bajadas de precio debido a la menor demanda. El mercado se encuentra en una fase de espera, con consumidores más cautos y menos compras impulsivas, a la espera de que los precios se estabilicen y vuelva a ser viable montar un equipo completo sin un gran desembolso.
